“Adversidades”
“Cuanto más duras parecen las cosas, más fortaleza parece nacer en las personas”. Esta inteligente reflexión la dijo el martes pasado el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Aludía a la alpinista Edurne Pasaban, que ha coronado las 14 montañas más altas del planeta, y a la que homenajeó ayer en La Moncloa. Zapatero, que entregó a Pasaban la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, dijo que la alpinista, especialmente en un momento de dificultades como el actual, es un ejemplo para toda la sociedad. Destacó que, como ha hecho ella, “hay que luchar al máximo y tener confianza en uno mismo”. “Que cada paso sea un paso estratégico, máximo, y que no traicione nuestros valores, los que nos hacen ser lo que somos, los que hacen que otros confíen en nosotros”, añadió. ¡Qué gran discurso social, qué inteligente este Zapatero, cómo hizo énfasis en estas palabras cuando se vio rodeado de cámaras y micrófonos!
Y es que esta chica debería ser un icono político y social para parados de larga duración, desesperanzados padres y madres de familia agobiadas y temerosas ante las constantes amenazas de pérdida del empleo por parte de su patrón. ¡Un altar para Edurne! Que le lleven velas a la nueva santa gentes que se vienen abajo cuando se dan cuenta de que el futuro de sus hijos pinta feo o quienes se deprimen cuando comprueban día a día que el mercado ha entrado a saco en sus hipotecas, en sus débitos, en la ración diaria de supervivencia, en el comedor del cole de sus hijos, en sus libros de texto, en sus veranos, en sus inviernos… Exvotos a la Pasabán llevarán los que han llorado al comprobar que ni la ONU ni nadie va a parar a los asesinos impunes del sionismo israelí, que matan cuando quieren porque son ellos los que mandan. Peregrinos de Edurne, icono de la superación, elogio de la fortaleza ante la adversidad. Sólo que… todos los empobrecidos de esta perversa pirámide social a la que sirve este penoso gobierno andan solos, escalan en solitario cimas más altas, más penosas y más heladas que los ocho miles de la montañesa. ¿Se atreverá Lagun Aro Seguros –una de las empresas que patrocinan los ascensos de la nueva Medalla de Oro al Mérito Deportivo- a subvencionar las escaladas de los doloridos de la crisis que ellos nos han cocinado? Me temo que no. Porque entonces, lo que tenemos “seguro” es que los Seguros, con mayúscula, tendrían que desaparecer. Se desnaturalizarían y se vendrían abajo, rodando por sus subvencionadas escaladas.